Para algunos sobrevivirá en un nivel menor, otros piensan que lo que se acaba es la experiencia de la materialidad. Lo cierto es que la irrupción de Internet y una generación que nació con un smartphone en la mano son algunos de los factores que reflejan esta realidad.
Era una bomba de tiempo, nadie lo quiso asumir y estas son las consecuencias. Cierres, desempleos, marcas por el suelo, lectores frustrados. Nadie dijo que sería fácil, pero los que estamos ligados a los medios masivos de comunicación sabemos que esto en algún momento pasaría.
Es triste ver como personas, periodistas, gráficos, en fin, se quedan sin un lugar de trabajo, todo por no querer abrir los ojos. He sido testigo de cómo los medios han tenido que extremar recursos para poder ser sustentables en el tiempo, o simplemente ver como ponen fin a años de trabajo y lo único que puedo asegurar es que la culpa no es de los lectores, para nada, y el que lo diga estará justificando una responsabilidad que es netamente empresarial, sí, de aquellos que sólo se aseguraban por las suscripciones, pero ahí está el resultado señores, nefasto.
Aquí perdemos varios, principalmente la democracia de nuestro país, puesto que cuando se debilita el funcionamiento de un medio tradicional como lo fueron Paula, QuéPasa o Tendencias de LaTercera, los que pierden son primeramente los trabajadores, pero también pierden los dueños, pero más allá de eso pierde el espacio para las voces, las nuevas ideas, las creaciones audiovisuales lleguen a buen puerto.
El desafío hoy es grande, no lo dudo, pero jamás imposible. Cada día aparecen nuevos rostros mejores preparados para lo que viene, o mejor dicho para lo que ya se instaló: medios digitales. Allí es donde debemos apuntar. ¿El papel se acabó? No lo creo, lo que sí creo es que, como diría Jacob Weisberg, lo que hay que actualizar es la "escritura nativa del periodismo" para no seguir en este gran barco que se hunde con más fuerza. El periodismo no se acabará eso está más que claro, lo que sí espero es que los dueños de los medios de Chile consideren esta propuesta y así revertir esta dolorosa crisis.
Era una bomba de tiempo, nadie lo quiso asumir y estas son las consecuencias. Cierres, desempleos, marcas por el suelo, lectores frustrados. Nadie dijo que sería fácil, pero los que estamos ligados a los medios masivos de comunicación sabemos que esto en algún momento pasaría.
Es triste ver como personas, periodistas, gráficos, en fin, se quedan sin un lugar de trabajo, todo por no querer abrir los ojos. He sido testigo de cómo los medios han tenido que extremar recursos para poder ser sustentables en el tiempo, o simplemente ver como ponen fin a años de trabajo y lo único que puedo asegurar es que la culpa no es de los lectores, para nada, y el que lo diga estará justificando una responsabilidad que es netamente empresarial, sí, de aquellos que sólo se aseguraban por las suscripciones, pero ahí está el resultado señores, nefasto.
Aquí perdemos varios, principalmente la democracia de nuestro país, puesto que cuando se debilita el funcionamiento de un medio tradicional como lo fueron Paula, QuéPasa o Tendencias de LaTercera, los que pierden son primeramente los trabajadores, pero también pierden los dueños, pero más allá de eso pierde el espacio para las voces, las nuevas ideas, las creaciones audiovisuales lleguen a buen puerto.
El desafío hoy es grande, no lo dudo, pero jamás imposible. Cada día aparecen nuevos rostros mejores preparados para lo que viene, o mejor dicho para lo que ya se instaló: medios digitales. Allí es donde debemos apuntar. ¿El papel se acabó? No lo creo, lo que sí creo es que, como diría Jacob Weisberg, lo que hay que actualizar es la "escritura nativa del periodismo" para no seguir en este gran barco que se hunde con más fuerza. El periodismo no se acabará eso está más que claro, lo que sí espero es que los dueños de los medios de Chile consideren esta propuesta y así revertir esta dolorosa crisis.