Wednesday, July 4, 2018

Ciberbullying: el virus de internet en el siglo XXI

La globalización y el avance continuo de las tecnologías nos sitúan en una era donde nos encontramos a un solo click de absolutamente cualquier cosa que imaginemos en el inconmensurable mundo del internet. No obstante, entre los adolescentes, las agresiones y el hostigamiento pasaron de la sala de clases a las plataformas digitales. Ciberbullying el virus de internet.


Por Matías Martínez y Guillermo Toro


Chile es el país perteneciente a la Ocde que encabeza el ranking de los jóvenes que pasan mayor tiempo en internet, según The Economist en su primera publicación de junio. Asimismo, el 77% de los adolescentes tiene acceso a algún dispositivo con conexión a internet, según estudios del Sence.


Las cifras anteriores las podemos ver reflejadas en que durante el primer trimestre de 2018 la Superintendencia de Educación ha recibido 213 denuncias por maltrato entre estudiantes, de las cuales un 6,5% corresponde a acusaciones por ciberbullying. Pero ¿Qué es el ciberbullying?


Debemos entender ciberbullying como el uso de plataformas digitales, principalmente redes sociales como Facebook, Instagram, YouTube y WhatsApp, para molestar, hostigar o amenazar a otra persona. Cabe destacar que el acoso sexual no entra en la categoría de ciberbullying y que su definición consigna solo a menores de edad.


Para la doctora Milagros Figueroa Campos, docente de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México, la principal característica del ciberbullying es que la mayoría de las veces la agresión se realiza desde el anonimato o seudónimos, mientras que en casos de bullying los agresores son perfectamente identificables.


En el año 2006, Pamela Pizarro, una niña de 13 años se suicidó en Iquique como una manera de escapar y acabar con las constantes burlas y golpes de sus compañeras debido a su apariencia física. Sin embargo, horas antes de su muerte, la niña recibió amenazas a través de un chat. Este fue el primer caso en Chile que permitió hablar de ciberbullying. Pese a que se identificó a las responsables, eran inimputables ante la legislación chilena.







La importancia de un adulto


31% de los adultos asegura conocer a un adolescente que fue o es víctima de ciberbullying, según arrojaron los resultados de una encuesta realizada por Ipsos. Por lo tanto, el rol de los padres y los profesores es fundamental para evitar o prevenir casos de ciberbullying, y uno de los mayores problemas de la gran cantidad de tiempo que pasan los adolescentes en redes sociales, principalmente, es que casi no existe control sobre el contenido que revisan o las actividades que realizan.


Para Daniel Halpern, investigador de Tren Digital de la U. Católica, la mayoría de los padres “piensan que el derecho de estar conectados es más importante, pero los costos sobrepasan los beneficios, no ven que las tecnologías sin mediación hacen más mal que bien en un espacio donde no hay educación en uso de redes sociales”, así lo aseguró en entrevista con diario La Tercera.


La asociación Chile Psicólogos es enfática en la importancia de ser padres presentes, conversar con los hijos y, por sobre todo, estar atento a los cambios de actitudes de los adolescentes, estos serían las primeras señales de que algo anormal podría estar sucediendo y si es tratado a tiempo se pueden evitar daños emocionales importantes e, incluso, intentos de suicidios. “Un 35% de jóvenes reconocen que no tienen tutoría o vigilancia de padres respecto del uso de redes sociales”, confirmó la diputada del Partido por la Democracia, Loreto Carvajal, en entrevista con Radio BioBio sobre la presentación de un proyecto sobre la materia.


Asimismo, desde la psicología se explica que la adolescencia es una de las etapas más vulnerable, debido a que los niños y niñas están intentando separarse de la familia y están buscando su propio espacio e identidad, por lo tanto los padres no pasan a forman parte del círculo que los adolescentes consideran cercanos o, incluso, atractivo socialmente para hablar sus cosas personales.


La académica de la Facultad de Psicología de la U. Diego Portales, María Isabel Toledo, en conversación con diario La Tercera, asevera que esta situación se explica “porque los adolescente quieren construirse como sujeto individual y acercarse a los pares, pertenecer al grupo”.


Víctimas y victimarios


El ciberbullying se rige por la ley del más fuerte, así entre los adolescentes escolares se da la tónica de molestar al más débil. Los psicólogos definen el perfil de un agresor como un sujeto con poco control parental, impulsivo, buen manejo de herramientas digitales, pero por sobre todo un sentimiento de superioridad o narcisismo. Sin embargo, también existen agresores que son víctimas de problemas familiares o personales y descargan sus rabias en otra persona, suelen ser malos estudiantes académicamente y físicamente fuertes. Otros lo hacen para conseguir aceptación social y entrar en los grupos.


Los agresores se esconden bajo seudónimos o derechamente el anonimato para insultar, comúnmente, sobre apariencias físicas, situaciones de discapacidad, diferencias étnicas o simplemente se aprovechan de los niveles cognoscitivos de sus víctimas. Los hombres suelen agredir más que las mujeres.


Para la ONG Bullying Sin Fronteras, “el agresor desde una situación de poder intenta marcar dominio y someter al otro, ocasionado por traumas, dificultades en el hogar y/o situaciones de violencia”.


Por otro lado, las victimas de ciberbullying son elegidas por los agresores por ser débiles física y emocionalmente. Cumplen un perfil de sujeto vulnerable, aislado de sus pares y con temor a pedir ayuda porque “temen recibir más agresión y el sistema se perpetua oculto. Por eso no se resuelve con castigar el agresor”, asegura la académica Toledo en diario La Tercera.


Por consiguiente, las principales consecuencias que sufren las víctimas de ciberbullying son cambios bruscos de actitudes y personalidad, debido a que se sienten inferiores en comparación al resto, no quieren seguir asistiendo a clases, sienten vergüenza de sí mismos, complicaciones para sociabilizar, sensaciones de abandono y soledad. Algunos pueden presentar problema de salud física como gastritis o presión arterial elevada, debido a que no duermen, no comen y en los casos más críticos la personalidad del individuo los conduce al suicidio.


“Cada vez más los adolescentes dependen de los likes para sentirse queridos y de eso depende su autoestima. Entonces les importa lo que digan y se les va la vida en eso, en circunstancias en que no va suceder nada si los molestan un rato, pero no lo saben. Solo ven que puede verlo todo el mundo y sienten que la vida se les hace pedazos, no se pueden escapar”, asegura Daniel Halpern, en conversación con La Tercera.


Sin embargo, el último Índice Anual de Civismo Digital realizado por Microsoft arrojó que Chile fue el país con menos conductas de ciberbullying en Latinoamérica durante 2017, entre 23 países. Incluso, reveló que un 58% de las víctimas conocía personalmente al agresor y en la mayoría de los casos correspondía a familiares o amigos.


¿En qué estamos hoy?

Chile aprobó en el año 2011 la Ley N° 20.536 sobre Violencia Escolar. Esta ley precisa cualquier tipo de violencia, física o psicológica, como grave, realizada a través de cualquier medio en contra de un estudiante. Sin embargo, no hace ninguna referencia sobre ciberbullying.


Álvaro Miranda, investigador del Centro de Microdatos de la U. de Chile, asegura en entrevista con diario La Tercera que “la ley de violencia escolar es muy laxa. Es una guía para los colegios, pero no establece algo concreto”. Además, asevera que los colegios no saben cómo actuar frente a situaciones digitales e, incluso, muchas veces no se enteraran, esto porque “lo ven lejano, porque consideran que el involucramiento con la tecnología pasa por la casa, y no por el colegio”.


Hoy, luego de casos como el de Pamela Pizarro y el de Katy Winter, la realidad es diferente. El Ministerio de Educación, Mineduc, ordenó a los colegios públicos y privados a actualizar sus protocolos y manuales internos de convivencia, incorporando el uso de redes sociales, para trabajar en la prevención de ciberbullying.


En la misma línea, un grupo de parlamentarios presentó una moción para tipificar como delito el ciberbullying en Chile y condenar penalmente a los agresores mayores de edad con penas que puedan ir desde los 51 a los 541 días de cárcel, mientras que en caso de los niños y niñas, la responsabilidad se extienda a los padres o tutores legales.


El diputado de RN, Sebastián Torrealba, en conversación con Radio BioBio sobre el proyecto, aseguró que “queremos proteger a los niños del país del bullying, que no solo se da en forma física, sino de todos los tipos de acoso que hay; este es un proyecto general que también busca tener una defensa contra quienes se esconden detrás de un seudónimo o identidad falsa”.


Es importantes que los padres conversen sobre el día a día de sus hijos, revisen sus redes sociales y controles sus actividades, demostrarle al niño que no está solo, que tiene apoyo y el resguardo que necesita, porque no queremos más víctimas fatales por casos de ciberbullying es sumamente relevante legislar al respecto y condenar a los responsables de ataques que, en el peor de los casos, acaban con vidas, pero mayoritariamente acaban con sueños, destruyen infancias, adolescencias y condicionan la personalidad y actitud frente a la sociedad para enfrentar la vida. Debemos encontrar el mejor antivirus para la infección de internet.



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